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Jefes Cabrones

#jefecabrón

Éste es el resumen.

Cuando tu jefe es un cabrón, tú acabas hasta los coj***. Y los hay cabrones y súper cabrones. Y por tanto, nosotros estamos quemados o súper quemados.

Creo que si estás leyendo esto, es porque en algún momento de tu vida has pasado por uno de ellos. Porque seamos claros, #jefescabrones son la mayoría, porque aunque no lo sean, nosotros siempre les veremos así.

Para que todos nos entendamos, pongamos un ejemplo.

 

un huevo

 

Tu #jefecabrón llega por la mañana a su despacho (se supone que a trabajar como tú) y de repente te das cuenta que lo único que está haciendo es pensar con qué te va a putear ese día…

- Jefe: Necesito un informe de todos los gastos que hemos tenido en los últimos 75 años… y lo necesito para dentro de una hora.

Cómo será tu cara, que en ese momento en el que se cruzan las miradas, te dice:

- Jefe: ¿A qué esperas? Lo necesito ¡YA!

Ni qué decir tiene que en la frase no hay ni un buenos días, ni mucho menos un por favor… y ya el gracias ni lo menciono. Total, él sabe que lo vas a hacer salga el sol por donde salga, así que ¿para qué? Y qué pasa si en ese instante se te ocurre decirle:

- Yo: Es que ahora mismo estoy con el informe que me pediste ayer, que lo necesitabas para hoy, y que me quedé hasta las 3 de la mañana y he venido a las 6 para tenerlo cuanto antes

- Jefe: Pues ya estás tardando en entregármelo.

Sí, ahí tu cara está pasando de color blanco (porque lógicamente el sol no lo ves, y no porque estemos en invierno) a azul, de la mala hos*** que se te está poniendo. Luego ves cómo van pasando los minutos, sin levantar la cabeza del ordenador, yendo de un lado a otro recopilando informes (no sin maldecir la hora en la que llegó ese #jefecabrón) y de repente aparece él/ella y te dice:

- Jefe: ¿Tienes ya los dos informes que te pedí? En ese instante tu cabeza hace clic y piensas: “¿me está vacilando? Han pasado 23 minutos…!!!”.

huevo

Así es el día a día con tu querido #jefecabrón. Porque seamos claros, los primeros días piensas que es un tío guay, “menuda suerte he tenido cambiándome de curro y por fin, teniendo un jefe enrollado”. Eso sí, este pensamiento lo tenemos durante los dos primeros días. Igual exagero. Durante las dos primeras horas. Es tan cabrón, que sabe ganarse tu confianza en cuestión de minutos. A partir de ahí, todo va de mal en peor.

Todos tus días acabas pensando que estás hart@ de echar tantas horas, yéndote a casa a las mil de la noche (porque eso sí, nunca saldrás a tu hora), acordándote de la madre de tu #jefecabrón y diciéndole al mundo entero que mañana no vuelves a trabajar, que no le aguantas, que es un capullo, que ojalá se le cayera un árbol encima y que no pudiera venir a trabajar en mucho tiempo (bueno, igual ahí nos pasamos, pero oye, que tod@s lo hemos pensado alguna vez, sí). Y es en ese punto en el que te haces la maravillosa pregunta:

Si yo fuera jefe/a, ¿sería un/a jefe/a cabrón/a?

Fmdo. Pihe